En los JJ.PP. del 92 se convirtió en «el hombre a seguir» al conquistar la medalla de oro en los 800, 1.500, 5.000 y 10.000 metros, una gesta que nadie ha vuelto a repetir.
José Javier Conde (Basauri, 1964) es uno de los deportistas españoles más laureados en Juegos Paralímpicos de siempre, y si nos ceñimos al atletismo, es sin duda el gran referente en cuanto a medallas de nuestro deporte, junto con Purificación Santamarta y alguna otra leyenda más. Siete medallas de oro y dos de plata completan su historial paralímpico.
Pero es que Javi Conde, demostró con su discapacidad, lo que ha de ser el deporte inclusivo en el sentido más amplio de la palabra, porque él, siempre compitió en atletismo “normalizado” como un corredor más, tanto en cross, pista o ruta y de hecho, como veremos más adelante, la calidad de sus marcas, le hacían pelearse de tú a tú con gran parte de la élite del atletismo nacional de su época y ganar numerosas carreras populares.
Os ofrecemos esta interesante entrevista con Javi Conde, con el que coincidimos en los campeonatos de España de Atletismo para personas con Discapacidad, en los que él acudió como entrenador y “jefe” de su club, el Paralímpico Javi Conde, participando además como veterano ilustre en los 1.500 metros de forma testimonial.

Javi Conde ha sido durante su carrera deportiva con corredor más en la mayoría de sus competiciones, tratándose de tu a tu con parte de la élite del momento, y solo a partir de 1992 se volcó en el atletismo para personas con discapacidad.
¿Háblanos de tu discapacidad y cómo fue la infancia de alguien como tú en aquellos años?
Tengo una malformación de nacimiento, que se llama “agenesia congénita”, esto lo que me produce es una anquilosis de los codos que me impide poder estirarlos del todo y luego los más visible es que me faltan los dedos pulgares y en el brazo izquierdo se nota que falta mucha musculatura y en la mano faltan también dos metatarsos en los dedos. Es una discapacidad puñetera porque a partir de los 45-50 años empiezas a tener dolores en zonas que estaban bien por haber trabajado desde siempre de otra forma. Por ejemplo, ahora tengo muchos problemas de espalda, dolores de manos, codos… y es por eso que te digo.
Y de niño no tengo recuerdos de que me limitase, yo era un poco bravo, o era así o te comían, si uno me llamaba cuatro dedos pues me iba a por él, como a otro le llamábamos cuatro ojos, o palillo, o lo que fuera. Era una infancia más salvaje de lo que es ahora en todos los sentidos.
¿Y tus inicios en el deporte?
Pues recuerdo que jugábamos mucho a correr, estábamos todo el día en la calle y jugabas al fútbol, jugaba bastante al tenis de mesa que me encanta. El atletismo tengo recuerdos desde muy pequeño, y corrí en un pueblo de al lado, que había un cross popular y allí me apunté con 11 años y mira cómo eran las cosas que como no eras de ese mismo pueblo, pues no tenías opción a medalla… y me vine para casa llorando. Y luego recuerdo que de la comisión de fiestas me hicieron un trofeo y me lo trajeron a casa… era en Galdakano aquello. Y me animé poco a poco a correr todos los domingos y miraba le calendario de carreras… con 13 años pues me iba con la paga que me diera mi padre para ir a correr a otros pueblos, y me permitió conocer a gente, otros sitios. Hasta los 15 años no empecé a entrenar de forma reglada, en el club de mi pueblo, pero fíjate, con 16 años hice mi primera maratón, en Bilbao, y eso que no me lo recomendaba nadie, lo hice por mi voluntad. Y al año siguiente, aunque acabé hecho una pena en aquel debut, volví a correr de nuevo el maratón. Entrenábamos en grupo, pero no teníamos entrenador como tal y, como ya he dicho los compañeros me dijeron que no lo corriera.

El paso de Conde al atletismo paralímpico le convirtió en una deportista de leyenda, que prolongó su carrera de alto nivel hasta pasados los 40 años.
¿En aquellas primeras carreras ya competías en categoría de discapacidad?
No, en absoluto era la categoría general y la de edad que me tocase, no recuerdo que hubiera categorías de discapacidad en ninguna de las carreras a las que iba. Yo realmente conocí el ámbito del deporte discapacitado ya muy mayor, justo antes de los Juegos de Barcelona con 28 años y fue un poco de casualidad. Fui a una carrera en Álava, cerca de la provincia de Burgos, en Villamaderne, y gané y allí estaba un técnico que veraneaba por la zona y que me habló del tema paralímpico, me dijo que tenía potencial para competir en Barcelona… esto era 1991. Había leído algo de paralímpicos, pero de ciegos y en silla de ruedas, pero poco más. Era una época de mucho desconocimiento y de hecho cuando empecé a competir en el tema paralímpico mucha gente que me había visto competir siempre carreras “normales” pues no lo entendía y cada uno se hizo su película. Yo podemos decir que desde unos años antes ya ganaba bastantes carreras de nivel medio y me pareció una gran idea, porque al final iba a competir con gente con discapacidades parecidas a la mía y eso no quitaba seguir haciendo mis temporadas con siempre.
¿Cómo te planteaste entonces el tema de los Juegos de Barcelona?
Bueno yo llegaba en un momento muy bueno de forma, había competido el campeonato de España de atletismo en 10.000 metros, había hecho también marca personal en los 1.500 metros y estaba muy fino y por ello me plantee abarcar desde los 800 a los 10.000 metros. Visto después del resultado, estaba claro que era muy superior a la mayoría de contrincantes por mis marcas, sobre todo en 5.000 y 10.000 metros. En el 800 había un atleta francés que tenía mejor marca que yo (1:48 es lo que había hecho él), pero yo creo que el plus de correr en casa me dio esa opción de ganarle… antes de ir a los Juegos no tenía ni idea del nivel que me iba a encontrar, no había mucha información al respecto.
Recuerdo estar en cámara de llamada en los 800, que era mi primera competición y estábamos viendo por las pantallas la primera semifinal y vimos que un chino batió el récord del mundo. Y lo que pensé es que en esa prueba me iba a tener que conformar con ser segundo… en mi serie salió un keniata a toda leche y era imposible seguirle, pero luego reventó y gané bien la carrera y batí el récord del mundo del chino (1:57) y luego gané la final con 1:55.

Barcelona 92, con su cuatro medallas de oro le cambiaron la vida para siempre.
¿Y cómo fuiste recuperando y planeando las siguientes pruebas?
Mira la segunda carrera era el 10.000 y como se suponía que era muy superior mi entrenador me dijo que fuera muy conservador, que saliera a hacer 31 y pico o 32 minutos y a ganar al final, pero me veía tan bien que corrí mucho más porque la gente no paraba de aplaudir, y gané con 30:14 yo sólo. Luego nos tocaba el 5.000 y gané con 14:47 y la última prueba fue la final de 1.500 que estaba ya un poco “tostado”, pero gané con 3:54.
Ten en cuenta que yo nunca había corrido con tanta gente en las gradas, hubo algún día que había más de 40.000 espectadores viéndonos así que imagínate, y yo encima soy muy competitivo cuando me pongo un dorsal… había que aprovechar el momento.
¿Aquello te cambió mucho la vida?
Sí, a pesar de que las ayudas eran casi inexistentes. Para Barcelona tuvimos 50.000 pesetas que nos daban para prepararnos y después de los juegos al mes o así nos la quitaron y estuvimos casi un año sin nada… y claro veíamos cómo funcionaban las becas en el ámbito olímpico, donde a los campeones les dieron un coche, les quedó un sueldo para muchos años de La Caixa, y cosas así. A mí sí que me sirvió para conseguir más patrocinadores particulares y luego después pues sí tuve ayudas del Gobierno Vasco de mi ayuntamiento. Pero las becas directas por medallas no tiene nada que ver con lo que luego cambiaron las cosas.
Para preparar Atlanta las cosas cambiaron se fue creando el Comité Paralímpico Española que no existía aún y todo empezó a mejorar para nosotros.
¿Y cómo planteaste los siguientes Juegos?
Pues hubo un cambio clave y es que en mi categoría se metió la prueba del maratón que en Barcelona no existió y eso hizo que me plantease correr el maratón y empezar a cambiar mis entrenamientos y planificación para empezar a hacer medias maratones y cosas así.
En Atlanta competí el 5.000 y la maratón, y también el 1.500 pero aquí me retiré. Me habían apuntado la delegación española, pero yo no tenía intención de hacerlo porque como mucho habría rascado una medalla, pero no estaba para ganar una prueba tan corta porque mi musculatura ya no estaba para eso. El 5.000 lo gané con 15:00 y también el maratón, que era mi gran objetivo, porque quería cumplir ese reto de haber sido oro desde el 800 hasta la maratón.

En los Juegos de Sidney repitió su triunfo en el Maratón. Fue su último título olímpico según él su «mejor maratón de todos los que hice».
Ya tenías 32 años, no sé cómo enfocabas el siguiente ciclo paralímpico
Pues estaba ya bastante asentado en la maratón porque había corrido en 2h20 ya y un año después mejoré hasta 2h19, pero sí que es cierto que esa prueba me dejaba secuelas importantes en mi espalda, debido a mi discapacidad. A Sidney fui igualmente con la intención de defender mi oro en 5.000 y después correr el maratón. Pero en 5.000 lo pasé mal me ganaron bien, y de hecho el estadounidense que ganó me quitó el récord del mundo, yo fui segundo pero lo peor es que me hice daño afinando en la Villa Olímpica los días previos, esos ritmos ya eran muy exigentes para el tipo de entrenamiento que llevaba y los años estaban ahí. Y sin embargo el maratón yo creo que es la mejor carrera de esa distancia que he hecho siempre. Hice una estrategia muy conservadora, porque estaba tocado y el grupo de cabeza me llegó a sacar dos minutos. Pero les empecé a recortar poco a poco, en las zonas de subida no me dolía el daño que me había hecho en el 5.000 y pude ganar bien, aunque me tuve que parar en los kilómetros finales para estirar.
Y para Atenas, ¿qué te planteabas?
Pues yo me veía todavía competitivo, pero tuvimos la mala suerte de que el Comité quitó el maratón en mi categoría y por ello, tuve que trabajar por debajo de nuevo, con 40 años y el 5.000 competí de nuevo en 15 minutos pelados pero me ganó un argelino de 19 años, algo lógico. Luego seguí con la misma ilusión entrenando serio para Beijing 2008. Mi gran problema allí fue que tuve que estar demasiado tiempo allí en la Villa y a mí eso no me venía bien, con 44 años conviviendo con chavales de 20 y la verdad es que estaba desubicado allí. Aún así salí con la intención y la ilusión de pelear la medalla, pero luego la realidad me puso en mi sitio, había atletas de otra generación y ya está.
Se acaba el Javi Conde campeón paralímpico y empieza el Javi Conde más aventurero, con retos solidarios y maratones de lo más singular
Así fue. Yo me estaba planteando crear una fundación para poder recaudar fondos y ayudar a gente necesitada y como no toca la lotería pues empecé a llamar a las puertas de mis patrocinadores… y empecé ofreciendo correr una maratón en todas las sedes que habían existido en los Juegos Paralímpicos hasta entonces y así empecé en Barcelona, consiguiendo 1.000 euros que donamos a esclerosis múltiple, hice 2h58 y encima me lo pasé muy bien. Luego fui a París y subimos a 1.500 euros y así en cada ciudad llegando en alguna a conseguir donar hasta 11.000 euros. Hice 29 maratones y llegamos a 220.000 euros en total. En alguna ocasión organizamos una en Bilbao en pista y se sumó mucha genta a apoyarnos. Me fueron acompañando en unas mi amigo Jon Salvador y en otras mi colega Xavi de Barcelona.
Y luego empezamos a plantear aquellas maratones con encanto, cosas diferentes, no vistas hasta ese momento que igualmente contaron con un montón de apoyo y tuvieron mucha repercusión.

Conde abandonó el deporte de competición e inició sus retos solidarios recadando fondos para personas con distintas necesidades, corriendo maratones por todo el mundo.
¿Cuéntanos algunas de aquellas maratones, digamos, originales y muy auténticas?
Mira la primera que hicimos fue hacer una maratón (es decir se medía en todas legalmente que completáramos los 42.195 metros) sobre le Puente Colgante de Bilbao, en Portugalete, en 2011. Ahí hacíamos cada tramo de ida sobre 145 metros y ahí dimos 290 vueltas. Hicimos 3h34. Luego en 2014 hicimos un maratón sobre la famosa Gabarra del Athletic, que en aquella época no se usaba para nada porque llevaban muchos años sin ganar títulos (nos cuenta con sarcasmo). Cada vuelta eran 32 metros y 132 centímetros y le dimos 1.313 vueltas. El tiempo del maratón allí fue 5h24.
Después llegó en 2015 un maratón por debajo de la Ría de Bilbao. Son unas galerías que hay por debajo que cruzan la ría y van 55 metros por debajo del agua que ve la gente desde los puentes. Ahí se metió una charanga y fue la leche. Tenía 70 metros de largo, es decir 140 metros cada vuelta, en total 288 vueltas y lo peor ahí era que estábamos muy cerrados era claustrofóbico, faltaba aire, ya sabes.
Hicimos en 2016 otra dentro de una Cueva, en Pozalagua, era una bóveda muy grande y tuvimos que enmoquetar la pasarela porque resbalaba mucho. Eran tramos de 61 metros de largo y teníamos que correr con casco por el tema de las estalactitas… 686 vueltas, lo hicimos con 13 grados de temperatura y 100 por 100 de humedad, y recuerdo notar mucho el cuello después por el tema del casco.
Te cuento también la de San Juan de Gaztelugache, en 2018, es una Ermita de referencia en el País Vasco. Eran vueltas de 50,88 metros y entrábamos por una puerta y salíamos por la otra. Dimos 829 vueltas y completamos en maratón en 4h31.
Y la última que hicimos fue en el Árbol de Guernica, pues dando vueltas, cada una 82 metros y dimos 514 vueltas, en diciembre de 2019.

Con su maratón sobre el Puente Colgante de Portugalete, junto a Jon Salvador, comenzaron sus maratones «más particulares» que le tuvieron ocupado hasta 2020.
Ahora sabemos que estás muy centrado en las actividades de tu club, el Paralímpico Javi Conde, que es uno los estandartes del deporte discapacitado en España.
Se creó en 1996 cuando yo estaba a tope como atleta y lo hice por la necesidad de tener una licencia como atleta discapacitado y así poder acoger a chavalillos con diversos tipos de discapacidad, porque yo era monitor de extraescolar en un instituto.
Somos un club importante está claro, se ha hecho muy grande y tengo la suerte de contar con Sergio, que es el presidente y está claro que las familias apoyan bastante a los atletas y a nosotros. Aquí no vienen a dejar a los niños para irse a hacer la compra o hacer otras cosas. Nosotros les exigimos a nuestros deportistas, les cansamos, porque tienen sus objetivos deportivos… aquí no se vienen a pasar el rato sin más, porque eso es otra cosa, para que me entiendas. Socialmente tiene que haber clubes que fomenten eso de ir a socializar y pasar un rato, pero en el deporte discapacitado también tiene que haber clubes que trabajemos por el rendimiento deportivo de los atletas. Ahora mismo tenemos a más de 70 deportistas con ficha nacional y tenemos representantes de los diferentes tipos de discapacidad: Intelectual, físicos, ciegos, sordos…
Estamos muchos mejor que hace años, que en mi época por supuesto y nos hemos desarrollado para bien, pero me da miedo la evolución de las redes sociales en este sentido, que se premie más al deportista que tiene “X” seguidores que al que tiene más rendimiento deportivo, pero es algo similar lo que pasa en el deporte normalizado. En el deporte discapacitado está ocurriendo mucho.
Afortunadamente para la generación actual de los paralímpicos españoles se han igualado los premios por medallas y la gran mayoría de los que van a los juegos en nuestro país son profesionales del deporte, porque tiene que ser así. En mi época casi nadie era profesional del deporte paralímpico, yo me considero un adelantado a mi tiempo porque lo fui, al buscarme la vida con patrocinadores y demás, pero la mayoría de gente que iba a los Juegos entonces en nuestro país trabajaba y luego entrenaba. Eso hoy en día es prácticamente impensable, para bien, creo yo.
La gran rémora que tenemos en el deporte discapacitado y a nivel internacional, es con la discapacidad intelectual que sigue sin avanzar tras lo que pasó con el fraude del baloncesto en los Juegos del 2000, pero yo creo que ya ha pasado bastante tiempo para que el comité hubiera evolucionado en este sentido. En atletismo apenas hay cuatro pruebas en el programa paralímpico y eso no puede ser. Las personas con Síndrome de Down tienen que tener su sitio en el deporte paralímpico ya mismo, es algo que no entiendo. Ahora ando con unos retos que consisten en subir puertos míticos por distintos puntos de España para visibilizar esa no presencia del Síndrome de Down en el ámbito paralímpico.
MEJORES MARCAS PERSONALES DE JAVI CONDE
800 1:53
1.500 3:46
3.000 8:11
5.000 14:03
10.000 29:24
Media Maratón 1h05:12
Maratón 2h19:19

Maratón bajo la Ria de Bilbao, corriendo en sus galería metros por debajo del agua. Dieron 288 vueltas para completar los 42.195 metros.







